Atrapamientos y compresiones nerviosas: descompresión de nervios periféricos

Lesiones de nervio periférico › Atrapamientos y compresiones nerviosas: descompresión de nervios periféricos

Cuando un nervio periférico queda comprimido en su recorrido, el cuerpo avisa con hormigueos, pérdida de fuerza o adormecimiento en una zona concreta de la mano, el brazo o la pierna. Son las neuropatías por atrapamiento, y aparecen en puntos donde el nervio pasa por un túnel o un canal estrecho. Detectarlas pronto ayuda a tratarlas antes de que la molestia se vuelva constante o aparezca debilidad.

En el Instituto Ortopédico Madrid estas lesiones las valora el Dr. Fernando Aranda Romero, cirujano ortopédico y traumatólogo dedicado a la cirugía de la mano y del nervio periférico. Formado en el Hospital Ramón y Cajal y en centros de referencia de París y Valencia, atiende la consulta en español y en francés y plantea cada caso tras una valoración individual.

Qué es un atrapamiento nervioso

Los nervios periféricos llevan la información entre el cerebro y los músculos, la piel o las articulaciones. En su recorrido atraviesan zonas estrechas formadas por huesos, ligamentos y músculos. Si en uno de esos pasos el nervio recibe presión de forma mantenida, la señal se transmite peor y aparecen los síntomas.

Esa compresión puede venir de un engrosamiento de los tejidos, de una postura repetida, de un golpe previo, de inflamación de la zona o de la propia anatomía de la persona. No es lo mismo una molestia puntual que un atrapamiento establecido, y por eso conviene ponerle nombre antes de decidir qué hacer.

Síntomas y cuándo consultar

Los síntomas dependen del nervio afectado, pero suelen seguir un patrón reconocible en la zona que ese nervio cubre. Al principio son intermitentes y empeoran con ciertas posturas o por la noche; con el tiempo pueden hacerse continuos.

  • Hormigueo o adormecimiento en dedos concretos de la mano o en el pie
  • Dolor que sube por el antebrazo, el codo o la pierna
  • Sensación de torpeza, dejar caer objetos o pisar inseguro
  • Pérdida de fuerza para pinzar, agarrar o levantar el pie
  • Molestias que despiertan por la noche y mejoran al sacudir la mano
  • Síntomas que se repiten con una postura mantenida
Dr. Fernando Aranda Romero

Dr. Fernando Aranda Romero

Cirujano ortopédico y traumatólogo. Cirugía de mano, muñeca y nervio periférico. Unidad de Cirugía de la Mano y Nervio Periférico del Hospital Universitario Ramón y Cajal.

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Qué nervios se afectan con más frecuencia

Hay localizaciones donde el atrapamiento es más habitual, tanto en el miembro superior como en el inferior. Reconocer cuál es el nervio implicado orienta el diagnóstico y el tratamiento.

  • Túnel carpiano: el nervio mediano en la muñeca, el atrapamiento más frecuente de la mano
  • Canal de Guyon: el nervio cubital a su paso por la muñeca
  • Túnel cubital: el nervio cubital en el codo, por dentro de la articulación
  • Nervio radial: en el brazo o el antebrazo, con afectación de la extensión de muñeca y dedos
  • Nervio peroneo: en la cara externa de la rodilla, que puede alterar la movilidad del pie

Cómo se diagnostica

El diagnóstico parte siempre de la consulta. En la exploración se valora dónde están los síntomas, la fuerza, la sensibilidad y las maniobras que reproducen la molestia, para situar el punto de compresión.

Para confirmarlo y medir el grado de afectación se apoya en pruebas. El electromiograma estudia cómo conduce el nervio y si el músculo está recibiendo bien la señal. La ecografía permite ver el nervio y la zona del atrapamiento, y descartar otras causas. Con todo ello se decide el tratamiento tras una valoración individual.

Opciones de tratamiento

No todos los atrapamientos necesitan cirugía. En fases iniciales, cuando los síntomas son leves o intermitentes, el primer paso suele ser el tratamiento conservador: cambiar las posturas que cargan el nervio, usar una férula para mantener la articulación en reposo en los momentos clave, rehabilitación y, si procede, un tratamiento médico para reducir la inflamación de la zona.

La cirugía se plantea cuando los síntomas persisten pese a esas medidas, cuando aparece debilidad o pérdida de sensibilidad, o cuando las pruebas muestran que la compresión es importante. El objetivo es liberar el nervio del punto donde está comprimido para que recupere su función. Qué opción corresponde en cada caso se decide tras una valoración individual.

La cirugía de descompresión y la recuperación

La cirugía de liberación consiste en abrir o ampliar el túnel o canal donde el nervio está atrapado, de forma que deje de recibir presión. Según el nervio y el caso, puede realizarse por una incisión pequeña y con anestesia local o regional, lo que suele permitir volver a casa el mismo día.

La recuperación depende del nervio tratado y de cuánto tiempo llevaba comprimido. El hormigueo y el dolor nocturno suelen mejorar pronto; la fuerza y la sensibilidad, cuando había daño establecido, se recuperan de forma más gradual. Se pauta un plan de movilización y, si hace falta, rehabilitación, con revisiones para seguir la evolución. Los resultados varían según cada paciente.

Riesgos y contraindicaciones

Como todo procedimiento, la cirugía de descompresión tiene riesgos que se explican en la consulta: molestia en la cicatriz, rigidez temporal, infección o que la recuperación del nervio sea parcial cuando la compresión llevaba mucho tiempo. Que el procedimiento lo realice personal sanitario con experiencia en nervio periférico ayuda a controlarlos.

Hay situaciones en las que conviene tratar primero otras causas de los síntomas o esperar, y otras en las que operar pronto evita que el daño avance. Por eso cada indicación se valora de forma individual y presencial, nunca de forma automática.

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Si tienes hormigueos, pérdida de fuerza o dolor que no termina de pasar, puedes pedir cita por WhatsApp en el 660 160 668 y lo valoramos con calma. Puedes escribirnos por WhatsApp al 660 160 668 o venir a la consulta de Calle Espronceda 43, en Chamberí.

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Preguntas frecuentes

¿El túnel carpiano se puede tratar sin operar?

En fases iniciales, sí. Si los síntomas son leves o aparecen de forma intermitente, se suele empezar por férula de reposo, cambios de postura y rehabilitación, a veces junto a un tratamiento médico para la inflamación. La cirugía se reserva para cuando los síntomas persisten o hay debilidad y pérdida de sensibilidad. Qué opción corresponde se decide tras una valoración individual.

¿Cómo sé si mi hormigueo es un atrapamiento nervioso?

El hormigueo de un atrapamiento suele seguir el territorio de un nervio concreto, afectar a dedos o zonas determinadas y empeorar con ciertas posturas o por la noche. No todo hormigueo es un atrapamiento, por eso la consulta valora dónde y cuándo aparece, y se apoya en electromiograma o ecografía para confirmarlo.

¿Qué pruebas se hacen para confirmar el diagnóstico?

Primero la exploración en consulta, que localiza el punto de compresión. Después, según el caso, un electromiograma para medir cómo conduce el nervio y una ecografía para ver la zona del atrapamiento y descartar otras causas. Con esa información se decide si conviene tratamiento conservador o cirugía.

¿Cuánto tarda la recuperación tras la cirugía?

Depende del nervio tratado y de cuánto tiempo llevaba comprimido. El dolor nocturno y el hormigueo suelen mejorar pronto, mientras que la fuerza y la sensibilidad, cuando había daño establecido, se recuperan de forma más gradual. Se pauta movilización, a veces rehabilitación, y revisiones de seguimiento. Los resultados varían según cada paciente.

¿El atrapamiento nervioso puede volver después de operar?

La liberación busca quitar la presión sobre el nervio en ese punto. En la mayoría de casos los síntomas mejoran de forma duradera, aunque influyen factores como el tiempo de evolución previo o la actividad que cargaba la zona. En la consulta se explican estos factores y se plantean las medidas para cuidar el resultado.