Secuelas degenerativas de traumatismos de mano y muñeca

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Una fractura de muñeca o una lesión de los ligamentos que en su día pareció curar bien puede dejar, con los años, un desgaste del cartílago: es la artrosis postraumática. Aparece dolor al mover la muñeca, pérdida de fuerza en la mano y rigidez, a veces mucho tiempo después del golpe. Esta página explica cómo se valora esa secuela y qué opciones de tratamiento existen, siempre tras una valoración individual.

Este tipo de problema lo atiende el Dr. Fernando Aranda Romero, cirujano ortopédico y traumatólogo especializado en cirugía de la mano y del nervio periférico, con formación en Madrid, París y Valencia. Atiende en español y en francés y trabaja desde la consulta del Instituto Ortopédico Madrid, en la Calle Espronceda 43 (barrio de Chamberí).

Qué es la artrosis postraumática de muñeca

La muñeca es una articulación formada por muchos huesos pequeños que encajan entre sí gracias a un cartílago liso y a una red de ligamentos. Cuando una fractura deja el hueso con un pequeño escalón, o cuando una rotura de ligamentos cambia la forma en que esos huesos se mueven, el cartílago empieza a desgastarse de manera desigual. Ese desgaste, mantenido durante años, es lo que llamamos artrosis postraumática.

A diferencia de la artrosis por edad, aquí hay una causa concreta en el pasado: una fractura del radio, una fractura del escafoides que no llegó a consolidar, o una lesión de los ligamentos del carpo. Por eso puede aparecer en personas relativamente jóvenes y afectar solo a una muñeca, la que sufrió el traumatismo.

Síntomas y cuándo conviene consultar

Los síntomas suelen instalarse poco a poco. Al principio es un dolor que aparece solo con ciertos esfuerzos o posturas y que se calma con el reposo. Con el tiempo, el dolor se hace más constante, cuesta más girar la muñeca o apoyar la mano, y se nota que la fuerza para agarrar objetos ha disminuido.

Conviene pedir una valoración cuando el dolor interfiere en el día a día, cuando notas que la muñeca pierde movilidad o fuerza, o cuando tuviste una fractura o un esguince importante en el pasado y ahora esa misma muñeca te molesta de forma repetida.

  • Dolor al mover o cargar la muñeca que antes no tenías
  • Pérdida de fuerza para agarrar o girar
  • Rigidez, sobre todo al empezar el día
  • Hinchazón o molestia en una muñeca que ya sufrió una fractura o un esguince
  • Chasquidos o sensación de inestabilidad al apoyar
Dr. Fernando Aranda Romero

Dr. Fernando Aranda Romero

Cirujano ortopédico y traumatólogo. Cirugía de mano, muñeca y nervio periférico. Unidad de Cirugía de la Mano y Nervio Periférico del Hospital Universitario Ramón y Cajal.

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Cómo se valora

La valoración empieza por una consulta en la que se revisa la historia de la lesión original y se explora la muñeca: qué movimientos duelen, dónde está el punto doloroso, cuánta movilidad y fuerza se conservan. Entender bien el traumatismo de partida ayuda a saber qué zona de la articulación está sufriendo.

A partir de ahí se suelen pedir pruebas de imagen. La radiografía muestra el estado del hueso y del espacio articular, y en algunos casos se completa con un escáner o una resonancia para ver con detalle el cartílago, los ligamentos y el patrón exacto del desgaste. Con todo eso se define en qué fase está la artrosis y qué articulaciones de la muñeca están afectadas, que es lo que marca las opciones de tratamiento.

Opciones de tratamiento

No hay un único tratamiento para la artrosis postraumática de muñeca: depende de la fase en la que esté, de qué huesos estén afectados, de la edad, de la actividad y de las necesidades de cada persona. Por eso el plan se decide siempre tras una valoración individual, empezando por lo menos invasivo.

En las fases iniciales o cuando el objetivo es controlar el dolor, se trabaja con medidas conservadoras: ajuste de la actividad, rehabilitación para mantener movilidad y fuerza, uso puntual de una férula de descarga y tratamiento médico del dolor. Estas medidas buscan aliviar las molestias y frenar la progresión, aunque los resultados varían según cada paciente.

Cuando el desgaste está más avanzado o el dolor no se controla, se valoran opciones quirúrgicas. La idea es tratar de forma selectiva la parte de la muñeca que está dañada, conservando lo máximo posible el movimiento. Según el caso, pueden plantearse técnicas que retiran una zona concreta de hueso desgastado, que fijan selectivamente algunas articulaciones del carpo para quitar dolor manteniendo cierta movilidad, o que tratan la articulación de forma más global. Qué técnica corresponde se decide en consulta, explicando en cada caso qué se busca y qué implica.

  • Ajuste de la actividad y pautas para proteger la muñeca
  • Rehabilitación dirigida a movilidad y fuerza
  • Férula de descarga en momentos concretos
  • Tratamiento médico del dolor
  • Cirugía selectiva de la zona afectada cuando está indicada

Recuperación

La recuperación depende mucho del tipo de tratamiento. Con medidas conservadoras, el trabajo es sobre todo de constancia: seguir las pautas de actividad y de rehabilitación y revisar cómo evoluciona el dolor en el tiempo.

Si se opta por cirugía, después hay un periodo de protección de la muñeca y, más adelante, de rehabilitación progresiva para recuperar movilidad y fuerza. Los plazos se adaptan a cada persona y a su trabajo o deporte, y se van ajustando en las revisiones. El objetivo es mejorar el dolor y la función de la mano, con un seguimiento que permita ir comprobando los avances.

Riesgos y contraindicaciones

Como cualquier tratamiento médico o quirúrgico, el abordaje de la artrosis postraumática de muñeca tiene beneficios posibles y también riesgos y limitaciones, que dependen de la técnica, del estado de la articulación y de cada paciente. Hay situaciones en las que una opción no está indicada y conviene elegir otra.

Todo esto se explica de forma individual en la consulta antes de decidir nada, para que entiendas qué se puede esperar de cada opción, qué molestias o complicaciones pueden aparecer y qué alternativas existen. El tratamiento requiere siempre una valoración médica previa, y los resultados varían de una persona a otra.

Pide tu cita

Si arrastras dolor en una muñeca que en su día te fracturaste o te lesionaste, puedes escribirnos por WhatsApp al 660 160 668 y vemos tu caso con calma. Puedes escribirnos por WhatsApp al 660 160 668 o venir a la consulta de Calle Espronceda 43, en Chamberí.

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Preguntas frecuentes

¿Por qué me duele la muñeca ahora si la fractura fue hace años?

Porque una fractura o una lesión de ligamentos puede cambiar ligeramente cómo encajan y se mueven los huesos de la muñeca. Con el tiempo, el cartílago de esa zona se desgasta de forma desigual y aparece el dolor, aunque el hueso en su día pareciera curar bien. Es una secuela que puede tardar años en dar síntomas.

¿Siempre hay que operar la artrosis postraumática de muñeca?

No. Muchos casos, sobre todo en fases iniciales, se manejan con medidas conservadoras: ajuste de la actividad, rehabilitación, férula en momentos concretos y tratamiento del dolor. La cirugía se plantea cuando el desgaste está avanzado o el dolor no se controla. Qué corresponde en tu caso se decide tras una valoración individual.

¿Voy a recuperar toda la movilidad de la muñeca?

Depende del estado de la articulación y del tratamiento elegido. En general se busca mejorar el dolor y conservar la mayor función y movilidad posibles, pero no siempre se recupera la movilidad completa, sobre todo si el desgaste es importante. Los resultados varían según cada paciente y se valoran en consulta.

¿Qué pruebas me van a hacer en la primera consulta?

Primero se revisa la historia de tu lesión y se explora la muñeca: movilidad, fuerza y puntos de dolor. Después se suele pedir una radiografía y, si hace falta ver con más detalle el cartílago o los ligamentos, un escáner o una resonancia. Con todo ello se define la fase de la artrosis y las opciones.

¿En qué idiomas atiende el Dr. Aranda?

El Dr. Aranda atiende a pacientes en español y en francés. Puedes pedir cita por WhatsApp en el 660 160 668 y comentar tu caso para organizar la primera valoración.