Rizartrosis: artrosis trapeciometacarpiana del pulgar

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La rizartrosis es la artrosis de la articulación que une el pulgar con la muñeca, la trapeciometacarpiana. Es una de las artrosis de mano más frecuentes y suele dar la cara con dolor en la base del pulgar al hacer pinza, girar una llave o abrir un bote. Si el gesto de sujetar te molesta cada día, conviene valorarlo antes de que el dolor te limite más tareas.

En el Instituto Ortopédico Madrid atiende esta patología el Dr. Fernando Aranda Romero, cirujano ortopédico y traumatólogo especializado en cirugía de la mano. Se formó en el Hospital Universitario Ramón y Cajal y en centros de referencia de París y Valencia, y hoy forma parte de la Unidad de Cirugía de la Mano y Nervio Periférico del Ramón y Cajal. La consulta es en español y francés.

Qué es la rizartrosis

La articulación trapeciometacarpiana está en la base del pulgar, donde el primer metacarpiano se apoya sobre el hueso trapecio. Es una articulación muy móvil que soporta mucha carga cada vez que pinzas o agarras algo, y por eso se desgasta con el tiempo.

Cuando el cartílago que recubre esa articulación se va perdiendo, los huesos rozan entre sí y aparece dolor, rigidez y, con los años, deformidad. Es más frecuente en mujeres a partir de los cincuenta años, aunque también influyen los antecedentes familiares y el uso repetido de la mano.

Síntomas y cuándo consultar

El síntoma principal es el dolor en la base del pulgar, justo por encima de la muñeca, que aparece con los gestos de pinza y fuerza. Muchos pacientes lo notan primero en actividades concretas del día a día.

Conviene consultar cuando el dolor se repite, te despierta por la noche o empiezas a evitar tareas porque el pulgar no aguanta. Cuanto antes se valora, más opciones hay de controlarlo sin cirugía.

  • Dolor al abrir frascos, tarros o botellas
  • Molestia al girar una llave o un pomo
  • Dificultad para pellizcar o sujetar objetos pequeños
  • Pérdida de fuerza en la pinza
  • Dolor al escribir, coser o usar el móvil
  • Con el tiempo, bulto en la base del pulgar y dificultad para abrir la mano del todo
Dr. Fernando Aranda Romero

Dr. Fernando Aranda Romero

Cirujano ortopédico y traumatólogo. Cirugía de mano, muñeca y nervio periférico. Unidad de Cirugía de la Mano y Nervio Periférico del Hospital Universitario Ramón y Cajal.

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Cómo se diagnostica

El diagnóstico empieza en la consulta, explorando el pulgar, valorando dónde duele y qué movimientos lo reproducen. Hay maniobras concretas que ayudan a confirmar que el origen está en la articulación trapeciometacarpiana y no en otra zona de la mano o la muñeca.

La radiografía confirma el diagnóstico y permite ver en qué fase está el desgaste, un dato importante para decidir el tratamiento. A veces la rizartrosis se acompaña de otros problemas de la mano, como el síndrome del túnel carpiano, que también se revisan en la misma visita.

Tratamiento conservador

En muchos casos el dolor se controla sin pasar por quirófano, sobre todo en las fases iniciales. El objetivo es descargar la articulación, calmar el dolor y que puedas seguir usando la mano. Qué combinación te conviene se decide tras una valoración individual.

El tratamiento conservador suele apoyarse en una férula que mantiene el pulgar en reposo relativo, adaptaciones en los gestos que más cargan la articulación y ejercicios para mantener la movilidad. Cuando el dolor es más intenso, puede plantearse una infiltración, siempre valorando el caso en consulta.

  • Férula específica para la base del pulgar, de uso diario o nocturno
  • Adaptación de utensilios y gestos para repartir la carga
  • Ejercicios de movilidad y fuerza guiados
  • Ajuste de las actividades que disparan el dolor

Cuándo se plantea la cirugía

La cirugía se valora cuando el dolor persiste a pesar del tratamiento conservador, limita tu día a día y la radiografía muestra un desgaste avanzado. No es el primer paso ni una decisión que se tome con prisa: se habla contigo, se explican las opciones y se elige tras una valoración individual.

Hay varias técnicas y la elección depende de tu edad, tu actividad, el estado de la articulación y lo que esperas recuperar. El Dr. Aranda te explica en consulta qué opción encaja mejor en tu caso y qué supone cada una.

Opciones quirúrgicas

La técnica más habitual es la trapeciectomía, que consiste en retirar el hueso trapecio desgastado para que deje de rozar y dé dolor. Suele completarse estabilizando el pulgar para que mantenga la fuerza y la posición.

En pacientes seleccionados puede plantearse una prótesis trapeciometacarpiana, que sustituye la articulación y busca conservar la movilidad. Cada técnica tiene sus indicaciones, sus tiempos de recuperación y sus riesgos, que se explican en la consulta antes de decidir nada.

  • Trapeciectomía: retirada del hueso trapecio desgastado
  • Prótesis trapeciometacarpiana: sustitución de la articulación en casos seleccionados
  • Elección de la técnica según edad, actividad y estado de la articulación

Recuperación y riesgos

Tras la cirugía el pulgar necesita un periodo de protección, normalmente con una férula o inmovilización durante unas semanas, seguido de rehabilitación para recuperar movilidad y fuerza. Los plazos varían según la técnica y según cada persona, y se revisan en las visitas de control.

Como toda cirugía, tiene riesgos, por ejemplo molestias que tardan en ceder, rigidez o pérdida de fuerza en la pinza. Se te explican antes de la intervención para que decidas con toda la información. Los resultados dependen de cada paciente y se valoran de forma individual.

Pide tu cita

Si el dolor en la base del pulgar te está limitando, escríbenos por WhatsApp al 660 160 668 y buscamos una cita que te venga bien. Puedes escribirnos por WhatsApp al 660 160 668 o venir a la consulta de Calle Espronceda 43, en Chamberí.

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Preguntas frecuentes

¿La rizartrosis se cura sola?

No. Es un desgaste de la articulación que no revierte por sí solo, aunque el dolor puede ir a temporadas. Lo que sí se puede hacer es controlar las molestias y frenar el impacto en tu día a día con férulas, adaptaciones y, cuando hace falta, cirugía. Cuanto antes se valora, más opciones hay de manejarlo sin quirófano.

¿Tengo que operarme sí o sí?

No necesariamente. Muchos pacientes mejoran con tratamiento conservador, sobre todo en fases iniciales. La cirugía se plantea cuando el dolor persiste pese a ese tratamiento y limita tu vida diaria. La decisión se toma tras una valoración individual, viendo la radiografía y hablando contigo de lo que esperas recuperar.

¿Para qué sirve la férula del pulgar?

La férula mantiene el pulgar en una posición de reposo relativo y reduce la carga sobre la articulación dañada, lo que suele aliviar el dolor. Puede usarse de día, de noche o solo en las actividades que más molestan. Es una de las primeras medidas que se prueban antes de pensar en cirugía.

¿Cómo es la recuperación después de operarse?

Tras la cirugía el pulgar se protege unas semanas con férula o inmovilización y luego se hace rehabilitación para recuperar movilidad y fuerza. Los plazos varían según la técnica empleada y según cada persona, y se van ajustando en las revisiones. En consulta te explican qué esperar en tu caso concreto.

¿En qué idiomas puedo ser atendido?

El Dr. Aranda atiende a pacientes en español y en francés, así que puedes expresar tus dudas y entender las explicaciones con comodidad en cualquiera de los dos idiomas. La consulta está en el barrio de Chamberí, en la Calle Espronceda 43, y la cita puede pedirse por WhatsApp.