Transferencias nerviosas

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Cuando un nervio deja de llevar la orden al músculo, ese músculo se queda parado y, con el tiempo, se atrofia. La transferencia nerviosa consiste en tomar un nervio sano, o una rama que puedes permitirte perder, y conectarlo al nervio dañado para devolver el movimiento. Es una cirugía de precisión que se plantea sobre todo en lesiones del plexo braquial y en parálisis que no se recuperan solas.

Esta técnica la realiza el Dr. Fernando Aranda Romero, cirujano ortopédico y traumatólogo formado en cirugía de la mano y nervio periférico en el Hospital Ramón y Cajal, en París y y en Valencia. Atiende en español y en francés, y cada caso parte de una valoración individual.

Qué es una transferencia nerviosa

La idea de fondo es sencilla, aunque la cirugía sea delicada. Un músculo paralizado sigue siendo capaz de moverse: lo que ha perdido es el nervio que le da la orden. En lugar de intentar reparar un nervio que está demasiado dañado o demasiado lejos del músculo, se busca un nervio vecino que funcione bien y que tenga función de sobra.

De ese nervio sano se toma una rama que no hace una falta crítica, porque otros músculos cubren su trabajo, y se conecta directamente al nervio que mueve el músculo paralizado. A partir de ahí, el cuerpo tiene que volver a aprender a usar esa nueva conexión. Por eso la cirugía es solo la primera parte: la recuperación se juega después, con la rehabilitación.

Cuándo se plantea esta técnica

No todas las lesiones de nervio necesitan una transferencia. Muchas se recuperan solas o se reparan uniendo los extremos del nervio. La transferencia gana sentido cuando el daño está muy arriba, lejos del músculo, o cuando el nervio original no se puede aprovechar.

Es una de las opciones de referencia en las lesiones del plexo braquial, el conjunto de nervios que salen del cuello y gobiernan todo el brazo. Siempre se decide tras una valoración individual, cruzando la exploración, las pruebas y el tiempo que ha pasado desde la lesión.

  • Lesiones del plexo braquial con pérdida de movilidad en el hombro, el codo o la mano
  • Lesiones altas, en las que el nervio está dañado muy lejos del músculo que debe mover
  • Parálisis de un nervio concreto sin signos de recuperación tras meses de seguimiento
  • Casos en los que reparar directamente el nervio dañado no es viable
  • Lesiones ya antiguas en las que conviene devolver función cuanto antes al músculo
Dr. Fernando Aranda Romero

Dr. Fernando Aranda Romero

Cirujano ortopédico y traumatólogo. Cirugía de mano, muñeca y nervio periférico. Unidad de Cirugía de la Mano y Nervio Periférico del Hospital Universitario Ramón y Cajal.

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Por qué el momento importa tanto

El tiempo es uno de los factores que más pesa. Un músculo que lleva mucho tiempo sin recibir órdenes se va atrofiando, y llega un punto en que, aunque le devuelvas el nervio, ya responde peor. Por eso en las lesiones de nervio hay una ventana en la que la cirugía tiene más sentido.

Esto no quiere decir que una lesión antigua no se pueda tratar. Significa que conviene valorarla pronto, para decidir si toca esperar a que el nervio se recupere solo o si es mejor intervenir antes de que el músculo pierda capacidad de respuesta. Esa decisión se toma en consulta, caso por caso, y puede cambiar según cómo evolucione la exploración.

Cómo es la intervención

La transferencia nerviosa se realiza en quirófano, con anestesia, y es una cirugía de microcirugía: se trabaja con magnificación para identificar y unir estructuras muy finas. El cirujano localiza el nervio donante y el receptor, elige la rama que se puede tomar sin dejar un déficit importante y los conecta.

La duración y la complejidad dependen de la lesión y de cuántas transferencias haya que hacer en la misma intervención, porque a veces se combinan varias para recuperar distintos movimientos. Antes de operar se explican los objetivos realistas, los riesgos y las contraindicaciones, porque los resultados varían según cada paciente y el estado del músculo.

Rehabilitación y reeducación

Aquí está la clave de que la cirugía funcione. Cuando conectas un nervio que servía para una cosa a un músculo que hacía otra, el cerebro tiene que reaprender el gesto. Al principio, para activar el músculo nuevo hay que pensar en el movimiento del nervio donante, y con el trabajo esa orden se va automatizando.

Los primeros signos de reinervación tardan meses en aparecer, porque el nervio crece despacio. Durante ese tiempo, la rehabilitación mantiene el músculo y las articulaciones en condiciones para que, cuando llegue la señal, el músculo esté listo para responder. Es un proceso largo que pide constancia por tu parte.

  • Trabajo para mantener la movilidad de las articulaciones mientras llega la reinervación
  • Ejercicios de reeducación para asociar el nuevo nervio al movimiento que buscas
  • Revisiones periódicas para seguir cómo progresa la recuperación del músculo
  • Progresión gradual, porque los primeros avances se notan a lo largo de varios meses

Riesgos y contraindicaciones

Como toda cirugía, la transferencia nerviosa tiene riesgos, y conviene conocerlos antes de decidir. Al tomar una rama de un nervio sano puede quedar una pérdida leve y, en general, bien compensada en la zona donante, además de los riesgos propios de cualquier intervención. El resultado tampoco es seguro de antemano: depende del estado del músculo, del tiempo transcurrido y de cómo respondas a la rehabilitación.

Por eso no es una técnica para todos los casos ni se decide de entrada. Todo parte de una valoración médica presencial, en la que se estudia tu lesión, se explican las alternativas y se repasan los riesgos y las contraindicaciones contigo antes de plantear nada.

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Si tienes una lesión de nervio o una parálisis del brazo que no acaba de recuperarse, puedes escribirnos por WhatsApp y vemos tu caso sin compromiso. Puedes escribirnos por WhatsApp al 660 160 668 o venir a la consulta de Calle Espronceda 43, en Chamberí.

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Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en notarse el resultado?

Despacio. El nervio crece unos milímetros al día, así que desde la cirugía hasta que empiezan a verse signos de que el músculo vuelve a responder suelen pasar varios meses. Durante ese tiempo la rehabilitación es la que mantiene el músculo preparado. Es un proceso largo, y el ritmo de recuperación varía de un paciente a otro.

¿Pierdo fuerza en la zona del nervio donante?

La rama que se toma se elige precisamente porque su función la pueden cubrir otros músculos, así que lo habitual es que no quede un déficit importante. Puede notarse una pérdida leve y bien compensada. En la valoración previa se te explica qué nervio donante sería el adecuado en tu caso y qué cabe esperar.

¿Sirve si mi lesión es antigua?

Puede servir, pero el tiempo cuenta. Un músculo que lleva mucho sin recibir órdenes responde peor, aunque le devuelvas el nervio. Por eso conviene valorar la lesión cuanto antes para decidir si es mejor intervenir o seguir observando. En consulta se estudia tu caso y se te dice con franqueza qué opciones tienes.

¿Es lo mismo que reparar un nervio roto?

No. Reparar un nervio es unir sus extremos cuando se puede. La transferencia se usa cuando esa reparación no es viable o cuando el daño está demasiado lejos del músculo: en lugar de arreglar el nervio dañado, se aporta otro sano que haga su trabajo. Cuál conviene se decide tras una valoración individual.

¿Necesito mucha rehabilitación después?

Sí, y es parte imprescindible del tratamiento. El cerebro tiene que reaprender a mover el músculo con el nervio nuevo, y eso solo se consigue con trabajo constante durante meses. La cirugía abre la puerta, pero la recuperación del movimiento se gana en la rehabilitación y con tu implicación en el proceso.