Preguntas frecuentes
¿Cuándo debo acudir a un traumatólogo en Madrid?
Conviene pedir cita cuando el dolor dura más de unos días, no cede con el reposo, limita tus movimientos o se acompaña de hormigueo, pérdida de fuerza, chasquidos o bloqueos. También tras un golpe o una caída. Una valoración temprana ayuda a identificar el problema y a evitar que una molestia leve se convierta en una lesión crónica.
¿Cuándo hace falta operar?
La cirugía no es siempre el primer paso. Siempre que es posible empezamos por tratamientos conservadores como las medidas conservadoras o las infiltraciones y terapias biológicas. Planteamos operar cuando esas opciones no resuelven el problema, la lesión es importante o la articulación está muy afectada. La decisión se toma contigo, tras valorar tu caso, tus pruebas y tu ritmo de vida.
¿Qué diferencia hay entre el traumatólogo y el fisioterapeuta?
El traumatólogo es el médico que diagnostica la lesión, pide las pruebas necesarias, indica el tratamiento y, cuando hace falta, opera. El fisioterapeuta se encarga de la rehabilitación y la recuperación funcional siguiendo ese plan. Son figuras complementarias: en muchos casos trabajan juntas para que recuperes movilidad y fuerza tras el diagnóstico o una intervención.
¿Atienden en francés?
Sí. En el Instituto Ortopédico Madrid atendemos en español y en francés, para que puedas explicar tus síntomas y entender tu diagnóstico con comodidad en tu idioma. La Dra. Diana Crego pasa consulta en ambos idiomas. Si prefieres la consulta en francés, indícalo al pedir cita.
¿Puedo hacer una teleconsulta o que me visiten a domicilio?
Sí. Además de la consulta presencial en Chamberí y en Villanueva de la Cañada, ofrecemos teleconsulta para valorar tu caso o revisar tus pruebas sin desplazarte, y consulta a domicilio cuando salir de casa te resulta difícil. Puedes comentarnos qué opción prefieres al pedir cita y buscamos la que mejor se adapte a ti.
¿Qué debo llevar a la primera consulta?
Trae un documento de identidad y, si los tienes, los informes médicos y las pruebas de imagen previas: radiografías, resonancias, ecografías o análisis relacionados con tu problema. Viene bien anotar desde cuándo tienes el dolor, qué lo mejora o lo empeora y qué tratamientos has probado. Con esa información aprovechamos mejor la primera visita.