Rodilla › Rotura de menisco
El menisco es un cartílago con forma de media luna que amortigua y estabiliza la rodilla. Cuando se rompe, puede doler en la zona interna o externa de la articulación, hincharse y, a veces, bloquearse al estirar la pierna. La rotura aparece tras un giro brusco, muy frecuente en el deporte, o por el desgaste propio de la edad en personas adultas.
En el Instituto Ortopédico Madrid valoran tu rodilla la Dra. Elena Borlaff y la Dra. Diana Crego. La Dra. Borlaff se centra en la lesión deportiva y la Dra. Crego en la rodilla degenerativa del paciente adulto. Te atendemos en nuestra consulta de la Calle Espronceda 43, en Chamberí, en español y en francés.
Qué es la rotura de menisco
Cada rodilla tiene dos meniscos, uno interno y otro externo, que trabajan como almohadillas entre el fémur y la tibia. Reparten la carga, absorben los impactos y ayudan a que la articulación se mueva de forma estable.
Una rotura de menisco es una fisura o desgarro en ese cartílago. Distinguimos dos tipos: la rotura traumática, que suele producirse por un giro brusco de la rodilla con el pie apoyado, habitual en la práctica deportiva, y la rotura degenerativa, que aparece de forma más progresiva por el desgaste del menisco con los años. La forma de la rotura y su localización influyen en el tipo de tratamiento que se plantea.
Síntomas y cuándo consultar
Los síntomas varían según el tamaño y la localización de la rotura. Algunos pacientes notan molestias leves y otros tienen dificultad para apoyar o mover la rodilla.
- Dolor en la interlínea articular, la zona donde se unen el fémur y la tibia.
- Bloqueo de la rodilla, que se queda encajada y cuesta estirar o doblar.
- Derrame o hinchazón que aparece horas después del esfuerzo.
- Chasquido o sensación de que algo se engancha dentro de la articulación.
Conviene que te valoremos si el dolor no cede con el reposo, si la rodilla se bloquea o se hincha de forma repetida, o si notas inestabilidad al caminar. Una valoración temprana ayuda a decidir el enfoque más adecuado para tu caso.
Dra. Elena Borlaff
Cirujana ortopédica y traumatóloga especialista en cirugía del deporte y en la recuperación de lesiones deportivas.
Dra. Diana Crego
Cirujana ortopédica y traumatóloga, FEBOT (Fellow of the European Board of Orthopaedics and Traumatology). Jefa de sección de cirugía del miembro inferior (cadera, rodilla y pie) en el Hospital Gómez Ulla. Fundadora del Instituto Ortopédico Madrid.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico empieza por una exploración física de la rodilla. Revisamos el punto exacto del dolor, el rango de movimiento y la estabilidad de la articulación, y aplicamos maniobras concretas que ayudan a orientar la sospecha hacia el menisco.
Para confirmar la lesión y ver su forma, tamaño y localización utilizamos la resonancia magnética, que muestra el cartílago con detalle sin necesidad de pruebas invasivas. En algunos casos la radiografía complementa el estudio para valorar el estado del hueso y descartar otras causas del dolor. Con toda esa información decidimos contigo si el tratamiento más adecuado es conservador o quirúrgico.
Tratamiento sin cirugía
No toda rotura de menisco necesita operarse. Muchas roturas, sobre todo las degenerativas y las de pequeño tamaño, mejoran con un tratamiento conservador bien planteado.
El primer paso suele ser el reposo relativo: reducir las actividades que cargan o fuerzan la rodilla sin llegar a una inmovilización total. A esto se suma la fisioterapia, que busca recuperar la movilidad, reforzar la musculatura que protege la articulación y mejorar el control del movimiento. En determinados casos se pueden valorar las infiltraciones articulares como apoyo al tratamiento. El objetivo es controlar el dolor y recuperar la función; los resultados varían según cada paciente y se valoran de forma individual.
Cuándo se opera y cómo
Planteamos la cirugía cuando la rotura causa bloqueos, dolor que no cede o afecta de forma clara a tu actividad, y cuando la resonancia muestra un tipo de lesión que se beneficia de tratarse. Es más frecuente en roturas traumáticas y en pacientes activos.
La intervención se realiza por artroscopia, una técnica que trabaja a través de pequeñas incisiones con una cámara y material específico. Siempre que el tipo de rotura y su localización lo permiten, se intenta la sutura meniscal para conservar el menisco. Cuando no es posible repararlo, se recurre a la meniscectomía parcial, que retira solo la parte dañada y preserva el tejido sano. La opción se decide en cada caso según las características de la rotura.
Recuperación y rehabilitación
La recuperación depende del tipo de rotura, del tratamiento realizado y de las características de cada persona, por lo que los plazos se valoran de forma individual. En general, tras una meniscectomía parcial la vuelta a la actividad suele ser más rápida que tras una sutura, que necesita proteger el menisco mientras cicatriza.
La rehabilitación es una parte central del proceso. Trabajamos de forma progresiva la movilidad, la fuerza y el equilibrio de la rodilla, y vamos adaptando la carga y el regreso al deporte a cómo responde cada paciente. Durante el seguimiento revisamos la evolución y ajustamos el plan cuando hace falta.
Pide tu cita
Si tienes dolor, bloqueos o hinchazón en la rodilla y sospechas una lesión del menisco, pide cita en el Instituto Ortopédico Madrid. La Dra. Elena Borlaff y la Dra. Diana Crego valorarán tu caso, revisarán las pruebas que necesites y te explicarán las opciones más adecuadas para ti. Te atendemos en español y en francés. Puedes escribirnos por WhatsApp al 660 160 668 o venir a la consulta de Calle Espronceda 43, en Chamberí.
Ver también: Rodilla · Rotura del ligamento cruzado anterior · Artrosis de rodilla · Prótesis de rodilla · Patología rotuliana · Dra. Elena Borlaff · Dra. Diana Crego
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Preguntas frecuentes
¿Toda rotura de menisco hay que operarla?
No. Muchas roturas, sobre todo las degenerativas o de pequeño tamaño, se tratan sin cirugía con reposo relativo y fisioterapia. La cirugía se reserva para los casos con bloqueos, dolor que no cede o un tipo de rotura que se beneficia de repararse. Valoramos cada rodilla de forma individual antes de decidir.
¿Cómo sé si me he roto el menisco?
Las señales más habituales son dolor en la cara interna o externa de la rodilla, hinchazón, chasquidos y, en algunos casos, bloqueo al estirar la pierna. Suele aparecer tras un giro brusco o un gesto deportivo, aunque también por desgaste. Para confirmarlo hace falta una exploración y, normalmente, una resonancia.
¿Qué diferencia hay entre suturar el menisco y la meniscectomía?
La sutura repara el menisco uniendo los bordes de la rotura para conservarlo, y requiere un periodo de protección mientras cicatriza. La meniscectomía parcial retira solo la parte dañada y mantiene el tejido sano. Se elige una u otra según el tipo de rotura, su localización y cómo esté el cartílago.
¿Cuánto tardaré en recuperarme?
Depende del tipo de rotura, del tratamiento y de cada paciente, así que los plazos se valoran de forma individual. En general, la recuperación tras una meniscectomía parcial suele ser más rápida que tras una sutura meniscal. La rehabilitación guía la vuelta progresiva a tus actividades y al deporte.
¿Puedo seguir haciendo deporte con una rotura de menisco?
Depende de la rotura y de los síntomas. Forzar la rodilla con dolor o bloqueos puede empeorar la lesión, por eso conviene valorarla antes de seguir entrenando. Tras el tratamiento, el regreso al deporte se hace de forma progresiva y adaptada a cómo responde tu rodilla. Lo revisamos en el seguimiento.