Esguince e inestabilidad de tobillo en Madrid

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El esguince de tobillo es una de las lesiones más habituales al torcer el pie, sobre todo en el deporte. Suele afectar al ligamento peroneoastragalino anterior, en la cara externa del tobillo, y produce dolor, hinchazón y sensación de inseguridad al apoyar. La mayoría se recupera bien, pero un esguince mal curado o que se repite puede dejar el tobillo inestable y condicionar tu actividad diaria.

En el Instituto Ortopédico Madrid, en la Calle Espronceda 43 (Chamberí), la Dra. Elena Borlaff y la Dra. Diana Crego valoran tu tobillo dentro de la unidad de pie y tobillo. La Dra. Borlaff se dedica especialmente a las lesiones deportivas. Te atendemos en español y en francés, y adaptamos el tratamiento a tu caso.

¿Qué es un esguince de tobillo?

Un esguince se produce cuando el tobillo gira hacia dentro de forma brusca y los ligamentos que lo estabilizan se estiran más de lo que pueden soportar. El más afectado suele ser el ligamento peroneoastragalino anterior, en la parte externa.

Según el daño, se habla de distintos grados: en el grado leve las fibras solo se distienden, en el moderado hay una rotura parcial y en el grave la rotura es completa. El grado orienta el tratamiento, pero no siempre coincide con cuánto te duele o se hincha.

Es una lesión muy frecuente en deportes con saltos, cambios de dirección o terreno irregular, aunque también aparece en un mal paso del día a día.

Síntomas y cuándo consultar

Tras la torcedura suele aparecer dolor inmediato, hinchazón y, a veces, un hematoma en la cara externa del tobillo. Cojear los primeros días es habitual. Conviene que te valoremos si notas alguno de estos signos:

  • Dolor intenso que no mejora o te impide apoyar el pie.
  • Hinchazón importante o deformidad del tobillo.
  • Sensación de que el tobillo se va o falla al caminar.
  • Esguinces que se repiten con facilidad.
  • Dolor que persiste varias semanas pese al reposo.

Acudir pronto ayuda a confirmar el alcance de la lesión, descartar una fractura y empezar el tratamiento en el momento adecuado, que es cuando mejor evoluciona.

Dra. Elena Borlaff

Dra. Elena Borlaff

Cirujana ortopédica y traumatóloga especialista en cirugía del deporte y en la recuperación de lesiones deportivas.

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Dra. Diana Crego

Dra. Diana Crego

Cirujana ortopédica y traumatóloga, FEBOT (Fellow of the European Board of Orthopaedics and Traumatology). Jefa de sección de cirugía del miembro inferior (cadera, rodilla y pie) en el Hospital Gómez Ulla. Fundadora del Instituto Ortopédico Madrid.

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Diagnóstico

El diagnóstico empieza por hablar contigo y explorar el tobillo: cómo te lo torciste, dónde te duele, si hay inestabilidad al moverlo y cómo responde al apoyo. Esta valoración suele ser suficiente para orientar la mayoría de los esguinces.

No todos los esguinces necesitan radiografía. La pedimos cuando hay criterios que hacen sospechar una fractura, por ejemplo dolor sobre determinadas zonas del hueso o imposibilidad de apoyar el pie. Si hace falta estudiar los ligamentos con más detalle o la lesión no mejora como esperamos, podemos completar el estudio con una resonancia o una ecografía.

El objetivo es entender bien qué estructuras se han dañado para proponerte el tratamiento que mejor se ajusta a tu caso.

Tratamiento sin cirugía

La gran mayoría de los esguinces se recuperan sin cirugía con un tratamiento funcional. Los primeros días buscamos proteger el tobillo y bajar el dolor y la hinchazón con reposo relativo, frío y, si hace falta, una ortesis o vendaje que dé estabilidad.

En cuanto es posible, pasamos a una carga progresiva: volver a apoyar poco a poco acelera la recuperación mejor que la inmovilización prolongada. A la vez empezamos fisioterapia, con especial atención a los ejercicios de propiocepción, que reeducan el equilibrio y el control del tobillo para prevenir nuevos esguinces.

En casos seleccionados pueden valorarse infiltraciones articulares. El ritmo de cada fase lo adaptamos a cómo respondes tú, no a un calendario fijo.

Cuándo se opera y cómo

La cirugía no es el primer paso. Se plantea sobre todo cuando, pese a una buena rehabilitación, el tobillo sigue inestable: se tuerce con facilidad, falla al apoyar o acumula esguinces de repetición que limitan tu vida o tu deporte. Es lo que llamamos inestabilidad crónica.

El objetivo de la operación es devolver la estabilidad reparando los ligamentos dañados. Cuando el tejido propio está en buenas condiciones, se refuerza y se tensa (reparación). Si está muy debilitado, se recurre a una reconstrucción, usando un injerto que sustituye al ligamento.

Muchas de estas técnicas pueden realizarse por artroscopia, con pequeñas incisiones. La opción concreta depende de tu tobillo, tu actividad y lo que encontremos al estudiarlo, y la decidimos contigo.

Recuperación y rehabilitación

La recuperación de un esguince depende de su grado y de cada persona. Los leves mejoran en pocas semanas, mientras que los más graves o la inestabilidad crónica necesitan más tiempo y constancia. Por eso los plazos los valoramos individualmente y los revisamos según evolucionas.

La rehabilitación es la parte clave: recuperar movilidad, fuerza y, sobre todo, el control del tobillo con ejercicios de propiocepción. Este trabajo reduce el riesgo de que el esguince vuelva a repetirse.

La vuelta al deporte es progresiva y por fases, empezando por el apoyo y los gestos sencillos antes de volver a correr, saltar o competir. La Dra. Borlaff orienta especialmente esta vuelta en pacientes deportistas, respetando los tiempos de cada tobillo.

Pide tu cita

Si has tenido un esguince que no termina de curar o notas el tobillo inestable, pide cita en el Instituto Ortopédico Madrid. La Dra. Borlaff y la Dra. Crego valorarán tu caso con calma, en español o en francés, y te explicarán las opciones que mejor se ajustan a ti. Puedes escribirnos por WhatsApp al 660 160 668 o venir a la consulta de Calle Espronceda 43, en Chamberí.

Pedir cita por WhatsApp: 660 160 668Cómo llegar

Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en curarse un esguince de tobillo?

Depende del grado y de cada persona. Un esguince leve suele mejorar en pocas semanas, mientras que uno grave necesita más tiempo. Lo importante no es solo que deje de doler, sino recuperar fuerza y estabilidad antes de volver a la actividad. Por eso valoramos los plazos de forma individual.

¿Necesito una radiografía siempre?

No. Muchos esguinces se diagnostican con la exploración, sin pruebas de imagen. Pedimos una radiografía cuando hay signos que hacen sospechar una fractura, como dolor en ciertas zonas del hueso o no poder apoyar el pie. En tu consulta decidimos qué pruebas aportan información útil para tu caso.

¿Puedo apoyar el pie después del esguince?

En la mayoría de los casos sí, de forma progresiva y según lo tolere el dolor. Hoy sabemos que apoyar poco a poco ayuda a recuperarse mejor que mantener el tobillo inmovilizado mucho tiempo. Te indicaremos cómo y cuándo cargar, y si conviene usar una ortesis o un vendaje durante los primeros días.

¿Por qué se me repiten los esguinces?

Un esguince mal curado puede dejar el ligamento debilitado y, sobre todo, alterar el control del equilibrio del tobillo. Si no se reeduca con ejercicios de propiocepción, el tobillo falla con más facilidad y aparecen nuevos esguinces. Esto puede derivar en inestabilidad crónica, por eso es importante completar bien la rehabilitación.

¿Cuándo tendría que operarme?

La operación se valora cuando el tobillo sigue inestable pese a una buena rehabilitación: se tuerce a menudo, falla al apoyar o acumula esguinces de repetición que limitan tu día a día. No es el primer recurso. Antes agotamos el tratamiento funcional, y la decisión siempre la tomamos contigo tras valorar tu caso.