Lesiones ligamentarias e inestabilidad de muñeca

Cirugía de mano y muñeca › Lesiones ligamentarias e inestabilidad de muñeca

Una caída con la mano apoyada, un chasquido al girar la muñeca, dolor en la cara dorsal y la sensación de que algo no está bien colocado. Son signos que apuntan a una lesión de los ligamentos que mantienen unidos los huesos del carpo. Cuando esos ligamentos fallan, los huesos pierden su alineación normal y aparece lo que llamamos inestabilidad de muñeca, un problema que conviene valorar pronto.

El Dr. Fernando Aranda Romero, cirujano ortopédico y traumatólogo especializado en cirugía de la mano y muñeca, atiende este tipo de lesiones en el Instituto Ortopédico Madrid. Con formación en el Hospital Ramón y Cajal y en centros de referencia de París y Valencia, dedica su consulta al estudio detallado de cada caso para decidir, tras una valoración individual, cuál es el abordaje adecuado. Atiende a pacientes en español y francés.

Qué es la inestabilidad de muñeca

La muñeca une el antebrazo con la mano a través de ocho huesos pequeños, el carpo, que se mueven de forma coordinada gracias a una red de ligamentos. Estos ligamentos actúan como anclajes: mantienen cada hueso en su sitio y permiten que la muñeca se flexione, gire y soporte carga sin perder su geometría.

Cuando uno de esos ligamentos se rompe o se distiende, los huesos que mantenía unidos empiezan a separarse o a rotar de forma anómala. Esa pérdida de alineación es la inestabilidad. Los dos ligamentos que más se lesionan son el escafolunar, entre el escafoides y el semilunar, y el lunopiramidal, entre el semilunar y el piramidal. Según cuál esté dañado, el dolor y la limitación aparecen en un lado u otro de la muñeca.

Por qué se produce y cuándo sospecharla

El mecanismo más frecuente es una caída sobre la mano extendida, con la muñeca forzada hacia atrás. También puede aparecer por un golpe directo, por un gesto brusco de torsión o, con el tiempo, por un desgaste que va debilitando los ligamentos. A veces la lesión pasa desapercibida al principio y se interpreta como un simple esguince que no termina de curar.

Conviene consultar cuando, después de una caída o un traumatismo, la muñeca sigue molestando semanas después, o cuando aparecen de forma repetida algunos de estos signos:

  • Dolor localizado en la cara dorsal de la muñeca, que empeora al apoyar la mano o cargar peso
  • Chasquidos o resaltes al girar la muñeca o al mover la mano de un lado a otro
  • Pérdida de fuerza al agarrar objetos o al apretar la mano
  • Sensación de inseguridad o de que la muñeca se desencaja con ciertos movimientos
  • Hinchazón que reaparece con la actividad
  • Un esguince que no mejora pese al reposo y el tratamiento inicial
Dr. Fernando Aranda Romero

Dr. Fernando Aranda Romero

Cirujano ortopédico y traumatólogo. Cirugía de mano, muñeca y nervio periférico. Unidad de Cirugía de la Mano y Nervio Periférico del Hospital Universitario Ramón y Cajal.

Conocer al Dr. Aranda →

Cómo se diagnostica

El estudio empieza por una exploración cuidadosa en consulta. El especialista localiza el punto doloroso, comprueba la movilidad y realiza maniobras concretas que ponen a prueba cada ligamento para identificar cuál está afectado y en qué grado.

A partir de ahí, las pruebas de imagen completan el cuadro. La radiografía muestra la posición de los huesos del carpo y puede revelar si están separados o mal alineados. La resonancia magnética permite ver los ligamentos con detalle y valorar el estado del cartílago. En algunos casos, cuando las pruebas no son concluyentes o hay que confirmar el alcance de la lesión, la artroscopia de muñeca aporta la información más precisa: a través de una pequeña incisión se introduce una cámara que permite ver directamente el interior de la articulación y, en el mismo acto, tratar parte de la lesión.

Opciones de tratamiento

No todas las inestabilidades necesitan cirugía. El plan depende del ligamento afectado, del tiempo transcurrido desde la lesión, del grado de separación de los huesos y de la actividad y las necesidades de cada persona. Por eso, tras una valoración individual, se decide el camino más adecuado.

En lesiones recientes y parciales puede plantearse un tratamiento conservador, con inmovilización, control del dolor y rehabilitación para recuperar fuerza y estabilidad. Cuando el ligamento está roto o los huesos han perdido su alineación, suele ser necesario un gesto quirúrgico. Las opciones principales son:

  • Reparación del ligamento: cuando la lesión es reciente y el tejido conserva calidad, se vuelve a fijar el ligamento a su hueso
  • Reconstrucción ligamentosa: en lesiones más antiguas o cuando el ligamento ya no es reparable, se reconstruye la sujeción empleando tejido del propio paciente
  • Procedimientos mediante artroscopia: en casos seleccionados, parte del tratamiento se realiza con cámara, a través de incisiones mínimas

Recuperación después de la cirugía

Tras la intervención, la muñeca necesita un periodo de protección para que el ligamento reparado o reconstruido cicatrice en la posición correcta. Lo habitual es llevar una inmovilización durante varias semanas, cuyo tiempo exacto depende del tipo de cirugía realizada.

Cuando se retira la inmovilización empieza la fase de rehabilitación, orientada a recuperar primero la movilidad y después la fuerza de forma progresiva. La vuelta a la actividad diaria, al trabajo y al deporte es gradual y se marca en las revisiones. Los plazos varían según cada paciente, el tipo de lesión y la constancia en los ejercicios, y se concretan siempre en consulta.

Qué pasa si no se trata

Una inestabilidad que se mantiene en el tiempo no suele resolverse sola. Al perder su alineación, los huesos del carpo rozan y cargan de forma anómala, y ese reparto incorrecto va desgastando el cartílago poco a poco. Con los años puede desarrollarse una artrosis de la muñeca, con dolor más constante y pérdida progresiva de movilidad.

Por eso el diagnóstico temprano importa: una lesión reciente ofrece más posibilidades de reparación directa, mientras que una inestabilidad antigua obliga a técnicas más complejas y condiciona el resultado. Consultar pronto ante una muñeca que no termina de recuperarse permite estudiar el problema cuando aún hay más margen.

Riesgos y valoración previa

Como toda cirugía, el tratamiento de la inestabilidad de muñeca tiene riesgos que se explican con detalle en la consulta antes de decidir nada: rigidez, molestias residuales o la posibilidad de que la estabilidad lograda no sea completa en lesiones de larga evolución. Conocerlos forma parte de tomar una decisión informada.

Todo tratamiento parte de una valoración médica previa e individualizada. El resultado depende de cada paciente, del estado de los ligamentos y del tiempo transcurrido desde la lesión, y se valora caso a caso. El objetivo es recuperar una muñeca estable, con menos dolor y mejor función para las actividades del día a día.

Pide tu cita

Si tienes dolor o inestabilidad en la muñeca tras una caída, puedes escribirnos por WhatsApp y vemos tu caso con calma, sin compromiso. Puedes escribirnos por WhatsApp al 660 160 668 o venir a la consulta de Calle Espronceda 43, en Chamberí.

Pedir cita por WhatsApp: 660 160 668Cómo llegar

Preguntas frecuentes

¿Un esguince de muñeca puede ser en realidad una lesión de ligamentos?

Sí. Muchas lesiones ligamentarias del carpo se interpretan al principio como un esguince. La señal de alarma es que la muñeca no termina de curar: si pasadas varias semanas sigue el dolor, los chasquidos o la pérdida de fuerza pese al reposo, conviene estudiarla con pruebas de imagen para descartar una inestabilidad.

¿Siempre hay que operar la inestabilidad de muñeca?

No siempre. En lesiones recientes y parciales puede funcionar un tratamiento conservador con inmovilización y rehabilitación. La cirugía se plantea cuando el ligamento está roto o los huesos han perdido su alineación. La decisión se toma tras una valoración individual, teniendo en cuenta el tipo de lesión y tus necesidades.

¿Para qué sirve la artroscopia en la muñeca?

La artroscopia permite ver directamente el interior de la articulación mediante una cámara muy fina introducida por una incisión pequeña. Sirve tanto para confirmar el diagnóstico cuando otras pruebas no son claras como para tratar parte de la lesión en el mismo acto, según lo que se encuentre.

¿Cuánto tiempo tardaré en mover la muñeca con normalidad?

Depende del tipo de cirugía y de cada paciente. Tras la intervención hay un periodo de inmovilización de varias semanas y después una fase de rehabilitación progresiva, primero para la movilidad y luego para la fuerza. La vuelta al trabajo y al deporte es gradual y se marca en las revisiones; no hay un plazo único.

¿Qué pasa si dejo la inestabilidad sin tratar durante mucho tiempo?

Al mantenerse la mala alineación de los huesos, el cartílago se desgasta de forma progresiva y, con los años, puede aparecer artrosis de la muñeca, con dolor más constante y menos movilidad. Además, una lesión antigua es más difícil de reparar. Por eso conviene estudiar pronto una muñeca que no se recupera.