Lesiones de nervio periférico › Neuromas y dolor neuropático
Un neuroma es un ovillo desordenado de fibras nerviosas que se forma cuando un nervio se corta o se lesiona y no logra reconstruirse bien. A veces no da problemas, pero en otras ocasiones se convierte en un punto muy sensible que duele al tocarlo o al rozar la zona, con descargas, quemazón o calambres. Cuando ese dolor interfiere con tu día a día y no cede con el tiempo, conviene valorar qué está pasando y qué opciones tienes.
En el Instituto Ortopédico Madrid, el Dr. Fernando Aranda Romero, cirujano ortopédico y traumatólogo dedicado a la cirugía de la mano y del nervio periférico, atiende estos casos. Dedica la primera consulta a entender tu historia, explorar la zona y explicarte, sin prisa, qué le ocurre al nervio y qué caminos de tratamiento tienes delante.
Cómo se nota un neuroma doloroso
El síntoma más característico es un punto concreto que, al tocarlo o golpearlo levemente, dispara una sensación desagradable: una descarga, un calambre o un dolor agudo que puede irradiar a lo largo del recorrido del nervio. Fuera de ese punto, muchas personas notan quemazón, hormigueo, zonas dormidas o una sensibilidad exagerada de la piel cercana.
Es habitual que el roce de la ropa, el apoyo o ciertos movimientos reaviven el dolor, y que la zona se vuelva difícil de usar en el día a día. Cuando esto se mantiene en el tiempo, merece la pena estudiarlo.
- Dolor al presionar un punto concreto, con descarga o calambre
- Quemazón u hormigueo en la zona
- Sensibilidad exagerada al roce de la ropa o al apoyo
- Zonas dormidas o pérdida de sensibilidad alrededor
- Dolor que irradia siguiendo el trayecto del nervio
- Dificultad para usar la mano, el pie o la zona afectada
Por qué aparece tras un corte, una amputación o una cirugía
Cuando un nervio se secciona (por una herida, una amputación o durante una operación), sus fibras intentan crecer de nuevo para reconectar. Si no encuentran el camino hacia su destino, pueden crecer de forma desordenada y formar ese ovillo que llamamos neuroma. No siempre duele, pero en algunos casos queda en una zona donde se roza o se comprime y se convierte en una fuente de dolor neuropático.
Puede aparecer después de una herida en la mano o el antebrazo, tras la amputación de un dedo o de parte de una extremidad, o en relación con una cirugía previa. El dolor neuropático tiene un carácter distinto al dolor habitual, por eso conviene que lo valore alguien acostumbrado a tratar el nervio periférico.
Dr. Fernando Aranda Romero
Cirujano ortopédico y traumatólogo. Cirugía de mano, muñeca y nervio periférico. Unidad de Cirugía de la Mano y Nervio Periférico del Hospital Universitario Ramón y Cajal.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico empieza por una consulta detenida: tu historia, cómo y cuándo empezó el dolor, qué lo desencadena y cómo te limita. Después viene la exploración, buscando el punto que reproduce los síntomas y valorando la sensibilidad y la movilidad de la zona.
Según el caso, puede ser útil apoyarse en pruebas de imagen (como una ecografía o una resonancia) o en estudios de la conducción del nervio, que ayudan a localizar el neuroma y a entender el estado del nervio. Con todo ello se decide, tras una valoración individual, qué opción tiene más sentido para ti. La consulta se realiza en el Instituto Ortopédico Madrid, en la Calle Espronceda 43, en el barrio de Chamberí.
Opciones de tratamiento
No todos los neuromas se operan. Si el dolor es leve o reciente, a veces basta con proteger la zona, hacer rehabilitación y un tratamiento médico orientado al dolor del nervio. Cuando el dolor es persistente, limita tu vida y no mejora, se plantea la cirugía. Qué técnica corresponde se decide siempre tras una valoración individual.
Las opciones quirúrgicas buscan retirar el punto doloroso y reordenar el nervio para que no vuelva a formarse en una zona conflictiva. Se eligen según dónde esté el neuroma y cómo sea la lesión.
El objetivo es reducir el dolor y recuperar función, sin que se pueda garantizar que las molestias desaparezcan del todo. Los resultados varían según cada paciente y se revisan en consulta.
- Resección del neuroma, retirando el ovillo de fibras que genera el dolor
- Reconstrucción del nervio, para intentar recuperar su continuidad cuando es posible
- Técnicas para dar destino al nervio, llevando su extremo a un lugar protegido (dentro de un músculo o de un hueso)
- Combinación de técnicas según la localización y el tipo de lesión
Recuperación y seguimiento
Después de la cirugía hay un primer periodo de cuidado de la herida y protección de la zona. Luego se trabaja, con rehabilitación, la movilidad y la sensibilidad. El dolor del nervio suele necesitar su tiempo para reordenarse y puede ir cambiando durante semanas o meses.
Te acompañamos con revisiones para ver cómo evoluciona el dolor y la función, y para ajustar lo que haga falta. Si en algún momento algo no va como esperábamos, lo revisamos juntos y replanteamos los pasos.
Riesgos y cuándo consultar
Como toda cirugía, la del neuroma tiene riesgos que te explicamos en consulta, entre ellos que el neuroma pueda reaparecer o que quede algo de dolor o alteración de la sensibilidad. Por eso es importante valorar bien cada caso antes de decidir y plantear objetivos realistas.
Conviene consultar si tienes un punto que duele al tocarlo tras una herida o una cirugía, descargas o calambres en una zona concreta, o un dolor con quemazón que no mejora y te limita. Cuanto antes se estudie, mejor se puede planificar.
Pide tu cita
Si tienes un punto que duele desde una herida o una cirugía, escríbenos por WhatsApp al 660 160 668 y lo valoramos con calma. Puedes escribirnos por WhatsApp al 660 160 668 o venir a la consulta de Calle Espronceda 43, en Chamberí.
Ver también: Lesiones de nervio periférico · Lesiones de los nervios mediano, cubital y radial · Atrapamientos y compresiones nerviosas: descompresión de nervios periféricos · Transferencias tendinosas
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Preguntas frecuentes
¿Todos los neuromas hay que operarlos?
No. Muchos neuromas no causan molestias importantes y no necesitan cirugía. Se plantea operar cuando el dolor es persistente, limita tu actividad y no mejora con el tiempo ni con el tratamiento médico. La decisión se toma tras una valoración individual, según dónde esté el neuroma, cómo es tu dolor y qué resultados buscas.
¿Puede ceder el dolor sin cirugía?
A veces sí. En las primeras fases, con reposo relativo, protección de la zona, rehabilitación y tratamiento médico orientado al dolor del nervio, las molestias pueden calmarse o volverse más llevaderas. Si el dolor sigue siendo intenso pasado un tiempo razonable, se valora la cirugía. Los resultados varían según cada paciente y se revisan en consulta.
¿En qué consiste dar destino al nervio?
Es una de las técnicas para tratar un neuroma. En lugar de dejar el extremo del nervio en una zona donde se roza o se comprime, se le busca un lugar protegido (por ejemplo dentro de un músculo o de un hueso) para que las fibras no vuelvan a formar un punto doloroso en la superficie. Se decide según tu caso.
¿Cuánto dura la recuperación?
Depende de la técnica empleada, de la zona y de tu situación. En general hay un primer periodo de protección y cuidado de la herida, seguido de rehabilitación para recuperar movilidad y sensibilidad. El dolor del nervio puede tardar semanas o meses en reordenarse. En la consulta te damos un plan y unos plazos orientativos para tu caso.
¿El dolor desaparece del todo con la cirugía?
La cirugía busca reducir el dolor y que recuperes función, pero no se puede garantizar que desaparezca por completo. El nervio es un tejido complejo y la respuesta varía de una persona a otra. Por eso te explicamos con claridad qué objetivo es realista en tu caso antes de decidir nada, y hacemos un seguimiento después.