Lesiones de los nervios mediano, cubital y radial

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Los nervios mediano, cubital y radial llevan el movimiento y la sensibilidad a tu brazo, tu antebrazo y tu mano. Cuando uno de ellos se lesiona por un corte, una fractura o una compresión mantenida, aparecen signos muy concretos: una mano en garra, una muñeca que cae o la pérdida de la pinza entre el pulgar y el índice. Reconocerlos a tiempo es clave para recuperar la función.

En el Instituto Ortopédico Madrid atiende estas lesiones el Dr. Fernando Aranda Romero, cirujano ortopédico y traumatólogo formado en cirugía de la mano y del nervio periférico, con experiencia en el Hospital Universitario Ramón y Cajal y en centros de referencia de París y Valencia. La consulta se atiende en español y francés, y cada caso parte de una valoración individual antes de proponer cualquier tratamiento.

Qué controla cada nervio del brazo

El miembro superior se mueve y siente gracias a varios nervios que nacen del plexo braquial, la red nerviosa del hombro de la que parten también el nervio musculocutáneo y el axilar. De todos ellos, tres recorren el brazo hasta la mano y concentran la mayoría de las lesiones que tratamos.

Conocer qué hace cada uno ayuda a entender por qué una lesión se nota de una forma u otra:

  • Nervio mediano: lleva la sensibilidad del pulgar, el índice, el medio y parte del anular, y mueve buena parte de la musculatura de la pinza. Su lesión afecta a coger objetos finos.
  • Nervio cubital: da sensibilidad al meñique y a la mitad del anular, y controla la mayoría de los músculos pequeños de la mano. De él depende la fuerza y la coordinación fina de los dedos.
  • Nervio radial: se encarga de extender la muñeca y los dedos. Si falla, la mano no puede levantarse contra la gravedad.

Cómo se lesionan estos nervios

Un nervio puede dañarse de varias maneras, y el mecanismo influye mucho en el pronóstico y en el tratamiento. No es lo mismo un nervio seccionado por un corte que uno comprimido poco a poco.

Las causas más frecuentes que vemos en consulta son los cortes y heridas en la muñeca o el antebrazo, las fracturas del húmero, del codo o del antebrazo que atrapan o estiran el nervio, las luxaciones y las compresiones mantenidas en puntos donde el nervio pasa muy superficial, como el cubital en el codo o el radial en el brazo. Una lesión del plexo braquial por un tirón fuerte del hombro puede afectar a varios nervios a la vez.

Dr. Fernando Aranda Romero

Dr. Fernando Aranda Romero

Cirujano ortopédico y traumatólogo. Cirugía de mano, muñeca y nervio periférico. Unidad de Cirugía de la Mano y Nervio Periférico del Hospital Universitario Ramón y Cajal.

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Síntomas que debes vigilar

Los síntomas dependen del nervio afectado y de la altura de la lesión. Suele empezar por hormigueos, acorchamiento o pérdida de sensibilidad en una zona concreta de la mano, y si el daño avanza aparece la debilidad y los cambios de forma.

Hay signos bastante característicos que conviene no dejar pasar:

  • Mano en garra: el meñique y el anular quedan algo doblados y cuesta estirarlos, típico de la lesión del nervio cubital.
  • Muñeca caída: la mano cuelga y no puedes levantarla ni extender los dedos, propio del nervio radial.
  • Pérdida de la pinza: no consigues juntar con fuerza el pulgar y el índice, asociado al nervio mediano.
  • Acorchamiento u hormigueo persistente en una zona fija de la mano.
  • Pérdida de masa muscular en la palma o entre los dedos cuando la lesión lleva tiempo.

Cómo se diagnostica

El diagnóstico empieza por una exploración cuidadosa: se comprueba qué zonas de la mano han perdido sensibilidad, qué movimientos fallan y qué músculos han perdido fuerza. Ese mapa clínico suele señalar ya qué nervio está afectado y a qué altura.

Para confirmarlo y medir el alcance del daño se emplean pruebas complementarias como el electromiograma y la electroneurografía, que estudian cómo conduce el nervio, y la ecografía o la resonancia cuando hace falta ver la lesión directamente o descartar que un hueso o una cicatriz estén comprimiendo el nervio. Con esa información se decide, tras una valoración individual, el camino más adecuado.

Opciones de tratamiento

No todas las lesiones de nervio necesitan cirugía. Una compresión leve o un nervio que está empezando a recuperarse por sí solo pueden seguir un tratamiento conservador, con reposo de la zona, férulas, adaptación de la actividad y rehabilitación para mantener la movilidad mientras el nervio se repara.

Cuando el nervio está seccionado, atrapado o no muestra signos de recuperación, se valora la cirugía. Según el caso puede consistir en liberar el nervio de lo que lo comprime, repararlo uniendo sus extremos, interponer un injerto cuando falta un tramo o, en lesiones antiguas, hacer transferencias de tendón o de nervio para devolver el movimiento perdido. Qué técnica corresponde se decide siempre tras una valoración individual, porque el resultado varía según cada paciente, el tipo de lesión y el tiempo transcurrido.

Recuperación y rehabilitación

El nervio se repara despacio, de forma progresiva desde la lesión hacia la punta de los dedos, por lo que la recuperación de la sensibilidad y la fuerza lleva su tiempo y requiere paciencia. La rehabilitación acompaña todo el proceso.

El trabajo con el terapeuta de la mano ayuda a mantener la movilidad de los dedos, evitar rigideces, reeducar la sensibilidad y recuperar la fuerza a medida que el nervio vuelve a funcionar. Las revisiones periódicas sirven para comprobar cómo avanza y ajustar el plan en cada fase.

Cuándo consultar

Si has sufrido un corte profundo en la muñeca o el antebrazo, una fractura del brazo o del codo, o notas hormigueo, pérdida de sensibilidad o debilidad que no mejora, conviene una valoración pronto. En las lesiones de nervio el tiempo cuenta: cuanto antes se identifica y se trata lo que lo está dañando, mejores son las opciones de recuperación.

La consulta del Dr. Aranda en la Calle Espronceda 43, en el barrio de Chamberí, valora cada caso de forma individual y te explica qué está pasando y qué opciones tienes antes de decidir nada.

Pide tu cita

Si tienes síntomas en la mano o el brazo tras un golpe, un corte o una compresión, escríbenos por WhatsApp al 660 160 668 y te damos cita para valorarlo con calma. Puedes escribirnos por WhatsApp al 660 160 668 o venir a la consulta de Calle Espronceda 43, en Chamberí.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es la mano en garra y por qué aparece?

Es una postura en la que el meñique y el anular quedan algo flexionados y cuesta estirarlos del todo. Suele indicar una lesión del nervio cubital, que controla buena parte de los músculos pequeños de la mano. Conviene valorarla pronto, porque el tratamiento y el pronóstico dependen de la causa y del tiempo que lleve instaurada.

¿Se puede recuperar un nervio lesionado sin operar?

Depende del tipo de lesión. Una compresión leve o un nervio que solo está irritado pueden mejorar con reposo, férulas y rehabilitación. Cuando el nervio está cortado, atrapado o no da signos de recuperación, se valora la cirugía. La decisión se toma tras una valoración individual, ya que el resultado varía según cada paciente.

¿Cuánto tarda en recuperarse un nervio del brazo?

El nervio se repara despacio y de forma progresiva, desde la zona de la lesión hacia la mano, por lo que la recuperación suele llevar meses y es gradual. El ritmo depende del tipo y la altura de la lesión y de cada persona. Las revisiones periódicas permiten seguir el avance y ajustar la rehabilitación en cada fase.

¿Qué pruebas necesito para saber qué nervio tengo afectado?

Primero una exploración en consulta que estudia la sensibilidad y la fuerza de la mano. Para confirmarlo suelen pedirse un electromiograma y una electroneurografía, que miden cómo conduce el nervio, y a veces una ecografía o una resonancia para ver la lesión directamente. Con esos datos se decide el tratamiento más adecuado para tu caso.

¿Es urgente acudir si me he hecho un corte profundo en la muñeca?

Sí, conviene valorarlo cuanto antes. Un corte profundo puede seccionar un nervio o un tendón, y en estos casos el tiempo influye en el resultado de la reparación. Aunque la mano se mueva, si notas acorchamiento o pérdida de sensibilidad es importante que un especialista revise la herida y decida si hace falta explorarla.