Lesiones de nervio periférico › Cirugía reconstructiva de lesiones nerviosas complejas
Cuando un traumatismo afecta a la vez al nervio y a los tejidos que lo rodean (tendón, hueso, vasos y piel), hablamos de una lesión nerviosa compleja. Son cuadros que no se resuelven con un solo gesto quirúrgico: necesitan un estudio detallado, técnicas de microcirugía y, muchas veces, una reconstrucción planificada por etapas. En el Instituto Ortopédico Madrid abordamos estos casos con un enfoque que trata el miembro como un conjunto.
El Dr. Fernando Aranda Romero, cirujano ortopédico y traumatólogo, atiende esta consulta. Formado en el Hospital Ramón y Cajal y en centros de referencia en cirugía de la mano y nervio periférico en París y Valencia, trabaja desde 2014 en la Unidad de Cirugía de la Mano y Nervio Periférico del Ramón y Cajal y pasa consulta en la Calle Espronceda 43, en el barrio de Chamberí. Atiende en español y francés.
Qué es una lesión nerviosa compleja
No toda lesión de nervio es compleja. Hablamos de complejidad cuando el daño del nervio se acompaña de otras estructuras dañadas en la misma zona: secciones tendinosas, fracturas, pérdida de piel, afectación de los vasos o cicatrices extensas de una cirugía previa. También lo son las lesiones del plexo braquial, donde se ven comprometidas varias raíces nerviosas que gobiernan todo el miembro superior.
En estos casos, reparar solo el nervio no basta. El nervio necesita un lecho sano por el que crecer, una cobertura de piel que lo proteja y una articulación que se pueda mover. Por eso el tratamiento se plantea desde el principio como una reconstrucción del conjunto, no como un arreglo aislado.
Cuándo conviene que te valoremos
Conviene una valoración especializada cuando una herida o un traumatismo ha afectado a más de una estructura, o cuando una lesión de nervio no evoluciona como se esperaba. Cuanto antes se estudie, más opciones hay de planificar bien los tiempos de la reparación.
- Herida o traumatismo que afectó a nervio y además a tendón, hueso o piel
- Pérdida de fuerza o de movilidad en la mano o el brazo tras una lesión
- Zonas de la piel sin sensibilidad o con sensaciones anómalas
- Lesión del plexo braquial, a menudo tras accidente de moto o parto
- Cirugías previas que no han logrado recuperar la función
- Dolor persistente asociado a una cicatriz o a un neuroma
Dr. Fernando Aranda Romero
Cirujano ortopédico y traumatólogo. Cirugía de mano, muñeca y nervio periférico. Unidad de Cirugía de la Mano y Nervio Periférico del Hospital Universitario Ramón y Cajal.
Cómo estudiamos la lesión antes de operar
El primer paso es una valoración clínica detallada: qué movimientos se conservan, qué zonas han perdido sensibilidad y cómo ha ido evolucionando desde la lesión. A partir de ahí apoyamos el diagnóstico en las pruebas que cada caso requiere, como el estudio neurofisiológico (electromiografía) y las pruebas de imagen que permiten ver el estado del nervio y de los tejidos vecinos.
Con toda esa información se decide qué se puede reparar, en qué orden y en cuántos tiempos quirúrgicos. Qué técnica corresponde en cada caso se define siempre tras una valoración individual, porque el plan de un paciente no sirve para otro aunque la lesión se parezca.
Reconstrucción por etapas y microcirugía
Muchas lesiones complejas no se reparan en una sola intervención. A veces hay que estabilizar primero el hueso o cubrir la piel, esperar a que el tejido esté sano y abordar después el nervio. Esta planificación por etapas busca que cada reparación se haga sobre un terreno preparado.
Para trabajar sobre el nervio se emplea microcirugía, con instrumental y magnificación que permiten manipular estructuras de muy pequeño calibre. Según el caso, se recurre a distintas técnicas de reparación o reconstrucción nerviosa, y en ocasiones a transferencias que aprovechan nervios o músculos vecinos para devolver una función perdida.
- Reparación directa del nervio cuando los extremos pueden unirse sin tensión
- Injertos nerviosos para salvar un segmento dañado
- Transferencias nerviosas o tendinosas para recuperar movimientos clave
- Cobertura de la piel y los tejidos blandos cuando falta
- Estabilización del hueso y de las articulaciones afectadas
Un enfoque ortoplástico
La idea que ordena todo el tratamiento es el enfoque ortoplástico: unir en un mismo plan la parte ortopédica (hueso, tendón, articulación) y la parte reconstructiva de los tejidos blandos (nervio, vasos, piel). Tratar el miembro como un sistema, y no cada estructura por separado, es lo que da coherencia a la reconstrucción.
Este planteamiento es especialmente importante en el miembro superior, donde la función de la mano depende de que todas esas piezas trabajen juntas. Por eso el plan se diseña pensando en el objetivo final: recuperar el máximo de función útil posible para cada paciente.
Lesiones del plexo braquial
El plexo braquial es el conjunto de nervios que, saliendo del cuello, gobierna el movimiento y la sensibilidad de todo el brazo. Sus lesiones, frecuentes tras accidentes de tráfico o en el parto, son de las más complejas porque pueden afectar a varias raíces a la vez.
Su estudio y su tratamiento requieren tiempos cuidados y, a menudo, técnicas de transferencia nerviosa para redirigir la función hacia los músculos que más importan. Es un terreno en el que la experiencia en microcirugía y la planificación marcan buena parte del trabajo.
Recuperación y rehabilitación
La cirugía es una parte del proceso. El nervio crece despacio, de modo que la recuperación de la fuerza y la sensibilidad se mide en meses y se va revisando en consulta. La rehabilitación guiada por terapeutas de mano acompaña todo ese camino y es clave para aprovechar lo que la cirugía ha reconstruido.
Los resultados varían según cada paciente, el tipo de lesión y el tiempo transcurrido desde que ocurrió. En las revisiones vamos comprobando la evolución y ajustando el plan de rehabilitación. Todo tratamiento parte de una valoración médica previa e individualizada, y los riesgos y contraindicaciones de cada técnica se explican en la consulta antes de decidir.
Pide tu cita
Si tienes una lesión compleja del brazo o la mano y quieres que la valoremos, puedes escribirnos por WhatsApp y vemos tu caso con calma. Puedes escribirnos por WhatsApp al 660 160 668 o venir a la consulta de Calle Espronceda 43, en Chamberí.
Ver también: Lesiones de nervio periférico · Secuelas de lesiones nerviosas y segunda opinión · Parálisis y déficits funcionales del miembro superior · Reparación primaria de nervios periféricos
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Preguntas frecuentes
¿Qué diferencia a una lesión nerviosa compleja de una lesión de nervio corriente?
En una lesión compleja el nervio no es lo único dañado: suele haber también tendones, hueso, vasos o piel afectados en la misma zona, o varias raíces comprometidas como en el plexo braquial. Por eso el tratamiento no se limita a reparar el nervio, sino que planifica la reconstrucción de todo el conjunto, muchas veces en varios tiempos.
¿Se resuelve en una sola operación?
No siempre. Muchas lesiones complejas necesitan una reconstrucción por etapas: primero puede tocar estabilizar el hueso o cubrir la piel y después abordar el nervio sobre un tejido ya sano. En cada caso se decide tras una valoración individual cuántos tiempos quirúrgicos hacen falta y en qué orden.
¿Cuánto tarda en recuperarse la función tras la cirugía?
El nervio crece despacio, así que la recuperación de la fuerza y la sensibilidad se mide en meses y se revisa en consulta. La rehabilitación con terapeutas de mano es parte esencial del proceso. Los resultados dependen de cada paciente, del tipo de lesión y del tiempo pasado desde que ocurrió.
¿Qué es el plexo braquial y por qué sus lesiones son complejas?
Es el conjunto de nervios que gobierna el movimiento y la sensibilidad de todo el brazo. Cuando se lesiona, a menudo tras un accidente de moto o en el parto, pueden verse afectadas varias raíces a la vez. Su tratamiento requiere microcirugía y, con frecuencia, transferencias nerviosas para recuperar los movimientos más importantes.
¿Qué pruebas se hacen antes de plantear la cirugía?
Partimos de una valoración clínica detallada de la fuerza y la sensibilidad, y la apoyamos con las pruebas que cada caso necesita, como el estudio neurofisiológico y las de imagen. Con esa información se decide qué se puede reparar, en qué orden y con qué técnica, siempre tras una valoración individual.